|
|
Un día santificado. |
|
|
Aquel día tan importante, que nadie nombre al gringo bruto, fanático, y lleno de piraterías
Que nadie nombre, aquel aborrecido por el alma de la multitud humilde.
Que nadie nombre al cerdo esclavista, su pandilla de apartheid y sus fanáticos racistas.
Que no se nombre a esos energúmenos o serviles que hicieron gigante a la civilización de hoy prostituida. Aquella llena de parásitos insaciables, que convirtieron sus vidas y las de otros en pestilentes cloacas.
Que nadie nombre a todos esos despreciables enemigos de la vida, aquel día certero, único, no lejano de la libertad continental.
Aquel día y no cualquier otro, se hará infinita la alegría y despertaran bajo la sombra del bendito algarrobo todos los héroes asesinados.
Que nadie hable, Ni nombre entonces aquel día, de la basura comerciante, del prestamista de alimentos y del exportador de armamentos.
Que nadie nombre al canalla banco mundial del desarrollo, ni al fondo mundial de inversiones, de créditos, deudas y asesinatos.
Tampoco se nombre aquel día al Vaticano hipócrita que vendió la sangre de Cristo al mejor postor del momento.
Aquel día, y a partir de aquel día, nuestra sangre fluirá por venas propias. Y los niños correrán por jardines sin fronteras. Cada cual en busca de nuevas respuestas, dentro del trabajo creativo, constante de amar, sembrar, y realizar intensamente los días, conformando su armonía, tanto con dolor como con alegrías finalmente lograda.
Aquel día, de márgenes continentales, Será un día santificado por creyentes verdaderos, aquellos, que hicieron sus sacrificios Con sencillez y hermandad.
|
|
|
|
||