Escandinavia, es noche.

 

 

La noche obscura y definitiva

es escandinava.

 

Noches de topos,

noches de industria,

de tristeza mortal y hastío.

La noche escandinava,

ocupa el día.

 

Y el hombre que afirma ser hombre,

se ha hecho bestia indiferente,

se ha hecho vampiro,

pálido energúmeno,

albino, amargado,

y casi gris

como la sombra

de todos sus cementerios.

 

La noche, esa obscura y de vacíos,

noche terrible,

es escandinava,

como enorme matriz

de mujer muerta,

Como enorme fabrica

de clavos y cruces

en la búsqueda crónica

del martirio más efectivo.

 

La noche escandinava

es muerte lenta,

tan lenta como angustiosa

hundiendo tanto el alma

como todos los sentidos.

La noche nórdica,

aria y pálida,

de mercado,

de especulación,

de racismo

y engaño,

esa mecano electrónica,

es enfermedad lenta empaquetada,

es mito, abandono e indiferencia.

 

La noche eterna Escandinava

es infinito complejo

del que no vive

y del que impone su visión

de marca registrada.

 

La noche escandinava

Es mortal veneno lento

que se extiende

por el día,

y con sus sombras

contamina la creación y su sentido.

 

 

 

 

- Al índice: | Pagina principal: | Julio Alberto Rodriguez