Tiempos diabólicos

 Quienquiera que lea,

escuche

o vea con instinto,

el entorno

múltiple, contaminado del mundo de hoy

sentirá cerca,

muy cerca,

un siniestro tumulto

como de engendros

asentados

en nuestros suelos,

venidos desde el infierno.

 

Algunos.

No pocos,

Quizás muchos comprenderán alguna día,

que occidente,

fue el intento más exitoso del Infierno

para destruir

todo intento de humanidad verdadera.

 

Se salvaran algunos.

Quizá ninguno.

Pero nadie negara entonces,

y después de aquello,

 

Que hubo una vez un Occidente

Y un tercer mundo.

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Se sentó Satanás 46209X,

En la mesa de los gobernantes.

Era él, un hombre atractivo en su disfraz

diabólico.

Su magnetismo, su numero personal,

y su millón de tarjetas de crédito,

atraían a cualquiera.

Se sentó,

como cuentan los historiadores;

y tomo la palabra;

Hablo de ayuda;

Hablo de fabricas;

Hablo del desarrollo;

Hablo de prestamos y democracia.

Quería minerales estratégicos

para la industria de guerra.

Quería el mejor algodón,

para vestir a sus acólitos.

 

Quería,

Aquel diabólico energúmeno

Los mejores recursos básicos

Para alimentar en lujo a sus seguidores.

 

Así después de una larga lista de cosas

y asuntos diversos,

se firmaron los acuerdos.

 

No hace mucho,

46209X fue ascendido

Al cargo de presidente

de un país muy conocido.

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Cuando Belcebú II,

Echo su primer vuelo

Sobre Inglaterra,

Le gustaron mucho

Aquellas islas obscuras.

 

Belcebú II,

No pidió autorización al mando superior

Del mundo de la diablura,

quería darles una sorpresa.

Volvió muchas veces por esos contornos.

Descubrió,

Para su desconcierto

Que muchos de sus competidores

Habían dejado marcados rastros

de sus escapadas;

El mercado de esclavos,

El genocidio,

El mercado del opio

y otras piraterías.

 

Penso darle entonces a esta isla

Una mejor estrategia

Diabólicamente acertada

y dio lugar a la revolución industrial.

 

Cuando la revolución industrial

empezó a dar sus frutos,

Mal, ¿qué digo?

Empezó a envenenar la vida de los hombres,

las bestias,

las tierras y el mundo,

y la compraventa se hizo compulsiva,

 

Belcebú II

había alcanzado la fama galáctica

de los infiernos;

Es decir la condecoración más alta

Que un Satanás puede alcanzar.

 

Se dijo entonces, para recordar aquello,

Que nunca antes

Con recursos tan sencillos e inocentes

Un infernal asociado

Había logrado embaucar con tanto éxito

una humanidad

normalmente desconfiada.

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Aquel cantar

Como un lamento, como una luz

Que habría los ojos y el compartir

de los oprimidos.

Aquel cantar,

reunía el odio de los envilecidos.

 

Aquel cantar y la voz

De verdades verdaderas

Unía,

Emancipaba,

daba razón a los buenos.

 

Y se esparcía como semillas

en la tierra fértil.

Aquel cantar debía morir,

ser aplastado,

asesinado.

Y a quien llevaba su voz

Y a quien tocaba su guitarra,

Se le cortaron las manos.

Aquel cantar fue acallado a balazos.

 

Aquella voz,

Aquel cantar,

Ahora esta libre

Corre en la brisa,

Nace en la tierra,

vuela en la selva y llueve en el páramo.

 

Aquel cantar

No lo pudo matar ni el diablo

Ni sus acólitos

los occidentales.

 

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