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Destino de arbetoide.
Su único sentido de motivación era maquinalmente compulsivo, maniático, económico desesperado.. Sometido al ritmo financiero, técnico y normativo. Bajo el reloj depuso sus actos, todos los latidos de su existencia. Y en ese marcapasos de pena; Su dogma, como individuo se hizo y como especie Definitivamente artificial.
Como individuo, Si aún se podía sentir como tal; Los espacios cerrados, Pasaron, a ser su ser naturaleza. Y la naturaleza del mundo como tal algo amenazador y primitivo.
De humano que era, Se hizo un arbetoide. En su paranoico amor a los circuitos, las pantallas con imágenes; Los fetiches del dinero; Y las cosas muertas en movimiento.
Las voces gubernamentales Arbetoidales, Las bolsas de valores, Arbetoidales, habían acondicionado a cada cual, al trajín diario bajo el concreto armado. El acero y la infraestructura binaria habían determinado su destino de arbetoide, para un siempre.
(2008-10-10) |
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