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La ayuda económica
Nos miraron de arriba abajo, antes de discutir el préstamo correspondiente, las condiciones y las restricciones.
¿Acaso derecho alguno podrá tener nuestro país acomplejado y en crónico subdesarrollo? Nos pusieron dentro, o peor aun, debajo del limite de quien pide, ruega, se humilla, y se prostituye sin objeciones.
Nos miraron de arriba abajo, para calcular el precio de nuestras conciencias. Después de firmada nuestra sentencia, llamaron a todo eso, la contribución generosa del mundo libre, al desarrollo.
Desde aquel y todos los otros momentos, con las deudas acumuladas y con el infierno de dudas, miseria y corrupción, siento en el interior del alma y hasta en la piel, el sabor amargo y cruel de perfidias, y engaños históricos, que me quitaron las ganas y el derecho a catalogarme humano.
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