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- Nací en medio de tres mundos étnicos y culturales diferentes: el de los nativos, el de los mestizos (él mío propio) y el de los europeos "adueñados" del "nuevo continente".
- El mundo de los mestizos; integrado al llamado tercer mundo, es una triste
caricatura de Europa, una imitación del papel que dejo el colonizador, el europeo, su rimbombante actitud, sus viejos modales, sus viejos complejos, su agresividad materialista, su ignorancia barroca, barnizada de educación normativa e instrumental. Ese imitador étnicamente mezclado y educado en enormes contradicciones, dentro de su crisis de identidad y dentro de sus complejos psico-sociales asume el papel de capataz, gendarme y hasta de torturador de sus propios hermanos para "defender el ideal" de las viejas etnias europeas que aparecen como portadoras de la "civilización" y la "democracia" del mundo actual..!
- Al nacer bajo la directa influencia de esas tres conformaciones étnicas, adquirí la conciencia para confirmar, - apriori y aposteriori- la existencia - sobreviviente y potencial- de ese mundo no nombrado en occidente: el cuarto
mundo. Un mundo dialéctico, lleno de un "eterno" sufrir y cargar sobre sus espaldas el peso de una barbarie venida desde lejos.
- Un cuarto mundo no solo denigrado sino, lleno de sorpresas, vitalidad, evolución potencial y sabiduría que pocos lo conocen y menos aun lo sienten.
- Ese mundo que se hace fuerte con su enorme sacrificio al enfrentar diariamente el corrupto de tercer orden, el cual a su vez es manipulado desde adentro y desde afuera por el "primer mundo".
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